Si miras de cerca a Mickey Mouse, a Los Simpson o a los personajes de Looney Tunes, notarás algo extraño: les falta un dedo. No es un accidente; es una de las decisiones más inteligentes (y económicas) en la historia de la animación.
En la época dorada de la animación (la de Walt Disney), cada segundo de caricatura requería 24 dibujos hechos a mano. Dibujar 10 dedos en cada cuadro tomaba mucho tiempo. Al quitarle un dedo a cada mano, los estudios se ahorraban millones de dibujos al año. Esto permitía terminar las películas más rápido y gastar mucho menos dinero en salarios de dibujantes. Un dedo menos significó una fortuna para Disney.

Si intentas dibujar a un personaje pequeño y redondeado con 5 dedos, las manos terminan pareciendo un racimo de plátanos o un cepillo. Al tener manos muy grandes y cuerpos pequeños, meter 5 dedos hacía que la mano se viera amontonada y “sucia” visualmente. Con 4 dedos, la mano se ve clara, limpia y puede gesticular mucho mejor ante la cámara.
En el anime (como Dragon Ball o Sailor Moon), es más común ver 5 dedos. Esto es porque en Japón existe una superstición y un tema cultural delicado con tener 4 dedos, así que ellos prefieren hacer el esfuerzo extra de dibujar la mano completa para evitar malentendidos.
